Sharm El Sheikh: Oasis Escarlata

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Sharm El Sheikh es una ciudad de Egipto situada en la península del Sinaí, en la costa del Mar Rojo. Comenzó siendo un pequeño pueblo pesquero que luego se convirtió en una base naval egipcia, hoy es un paraíso del turismo internacional y así nos lo comparte Anaïs de Melo.

Hace más de 50 años, cuando lo visité por primera vez, Sharm El Sheikh era un pueblo pesquero relajado con una brisa suave al que solían llegar familias en busca de paz y contacto con un mar de un divino color turquesa. Hoy se ha transformado en una ciudad cosmopolita llena de hoteles, resorts, discotecas, bares, tiendas, restaurantes y centros comerciales de mucho, mucho, lujo.

Desde el aire, mientras el avión se dispone a aterrizar, me roba la mirada un mar azul con olas imponentes que rompen al pie de grandes extensiones de arena dorada. El espectáculo merece ser visto más de una vez.

Una vez habiéndome instalado en el hotel, la ciudad me invita a explorar cuánto ha cambiado desde que siendo niña también fui de las afortunadas de experimentar este paraíso. Lentamente me doy cuenta que este destino, hoy considerado el más popular de buceo en el Mar Rojo, vibra magníficamente gracias a una oferta extraordinaria que invade el estado de ánimo.  Tanto sus extraordinarios arrecifes de coral, como el emocionante buceo del Estrecho de Tirán, los encuentros con tiburones ballena o martillo, el parque nacional de Ras Mohammed, o célebres pecios (restos de navíos) como el Thistlegorm, hacen de este lugar un imprescindible para los amantes del azul.

Ubicado muy cerca de la punta sur de la península del Sinaí, es uno de los puntos neurálgicos de las rutas de buceo por el norte y para los safaris liveaboard alrededor de la península. Su localización nos permite realizar excursiones de un día de buceo o embarcarnos en la búsqueda de otras zonas muy interesantes en el norte, como el Rosalie Moller o los pecios del arrecife de Abu Nuhas. Las opciones de buceo desde Sharm El Sheikh son casi infinitas, no es de extrañar que sea reconocido como uno de los mejores destinos de buceo del mundo.

TESOROS Y RETRETES
La diversa vida marina y los cientos de sitios de arrecifes de coral del Mar Rojo hacen de Sharm El Sheikh un imán para los buceadores y los turistas ecológicos. La economía turística de esta ciudad de la Península del Sinaí creció muy rápidamente en las últimas décadas, ocasionando un crecimiento de resorts de primera clase y una vida nocturna de lujo. Las aguas del Parque Nacional de Ras Mohamed están llenas de peces y, curiosamente, de retretes (por los accesorios para baño que transportaba un buque de carga que se hundió durante una tormenta en 1981).

SOBRE LAS DUNAS
Sería imperdonable que, estando en estas tierras, un camello no se convirtiera en el gran compañero de aventuras por el desierto. Un recorrido sobre las dunas, tocadas por el naranja del sol del atardecer, me estrecha el corazón. Estoy segura de que muchos incluso tendrían que aguantar las lágrimas de emoción ante un espectáculo de semejantes magnitudes.

Poco antes de que la oscuridad domine y que el intenso calor se reduzca ante un primer aire refrescante, tomar café y té con los beduinos en sus carpas, consuma esta historia que podría parecer extraída de los relatos de Sherezada en Las Mil y una noches.

Esta experiencia no estaría completa sin que el paladar experimente el sabor de la gastronomía árabe. Falafel, shwarma, dátiles, frutos secos, arroz con pasta, jocoque y una shisha que fumamos con todo el grupo de amigos.

El CAIRO

ENTRE GAMBAS Y AGUA DE ROSAS
Después de haber pasado unos días en Sharm El Sheikh, nos trasladamos a El Cairo, la capital de Egipto y la mayor ciudad del mundo árabe. Su área metropolitana incluye una población de unos 17 millones de habitantes, convirtiéndola en una de las ciudades más grandes del mundo. Fue fundada en el año 116 AC y todavía se puede apreciar en el viejo Cairo una antigua fortaleza persa junto al Nilo.

Semanas e incluso meses serían poco para conocer apenas lo más digno de el Cairo. Tan sólo las Pirámides de Guiza y la pirámide de Keops, los museos, los barrios antiguos, los templos y las mezquitas, la ciudadela, los mercados, el edificio de la ópera, las galerías, los teatros y todos los magníficos monumentos que abundan se consumen el tiempo como arena dentro del reloj.

Quisiera más tiempo en este lugar que de tanto caminarlo despierta el apetito y en hora buena porque la gastronomía egipcia es reconocida por su variedad. La posición geográfica de El Cairo hace un puente entre la cocina africana y el arte culinario mediterráneo. El resultado es una mezcla de costumbres gastronómicas que se rigen por las leyes del islam. Las gambas, los pescados, el cordero asado o cocido, las habas, el arroz, las aceitunas y el aceite de olivo son unos de los principales ingredientes. El agua de rosas o de azahar, así como el té de menta, acompañan los platillos.

 


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